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Nadie puede ofrecer, salvo yo mism@, mi propia alquimia de los colores, mis matices, mis tesoros, mi Yo Soy. Y a veces niego a pesar de ser feliz compartiendo.
 

A veces, cuando olvido que soy grande como el Todo, cuando olvido que soy la Fuente, cuando olvido que mi mezcla de colores es única, nutritiva y necesaria, cuando olvido que si escondo la luz que contengo, una parte del camino queda a oscuras…Pues no hay substitución posible para aquello que vine a compartir.

AHORA honro este privilegio y lo agradezco abriendo las compuertas de par en par, recibiendo y entregando sin filtros, sin juicios, sin comparaciones y con la fuerza y valentía del niño que JUEGA.

AHORA acepto ser una puerta abierta por donde los brillantes colores del arcoiris se cuelan y danzan la eterna danza de la tierra y el cielo.

GRACIAS

Mercè Cazes

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